El ITC potencia la biotecnología azul y la economía circular

El Instituto Tecnológico de Canarias (ITC) sigue apostando por la sostenibilidad en las Islas a través del proyecto BIOSOST, un espacio donde aglutinar todas aquellas iniciativas científico-tecnológicas, públicas y privadas, que fomenten el desarrollo de la biotecnología azul y la economía circular en el Archipiélago. Enmarcado en la Plataforma BIOASIS, estará ubicado en la parcela del ITC en la localidad de Pozo Izquierdo, en Santa Lucía de Tirajana, y aspira a acoger, en un contexto integrador, proyectos impulsados por universidades, grupos de investigación, centros de I+D+i, emprendedores y empresas.

Todo ello bajo la premisa de generar la mínima huella de carbono, aplicando la biotecnología, las energías renovables y la tecnología del agua para optimizar las capacidades de los cultivos animales y vegetales marinos, las infraestructuras y equipamientos de desarrollo tecnológico e industrial. Y con el objetivo de garantizar la especificidad de los servicios que exige el sector industrial de la biotecnología azul, asegurando el desarrollo de los trabajos científico-técnicos que solicitan las empresas de este sector.

En este sentido, BIOSOST, que cuenta con financiación del Cabildo de Gran Canaria, Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, Gobierno de Canarias y del Fondo Europeo de Desarrollo Regional (FEDER), ofrecerá importantes ventajas fiscales y logísticas a las iniciativas que aloje. Desde la disponibilidad de infraestructuras y equipamientos de última generación, mayor diligencia en la tramitación de licencias o líneas de asesoramiento profesional y servicios para las empresas y proyectos, hasta la cercanía al mar para la captación de agua mediante pozos playeros autorizados, poder disponer de agua desalada, pos-tratada y salmuera idónea para la actividad biotecnológica y contar con autorización de vertidos tierra-mar, entre otras. Además, las empresas participantes podrán derivar el ahorro de los costes económicos en logística a la inversión en investigación, desarrollo y experimentación de proyectos, alojándose en un área propicia para la creación de sinergias y colaboraciones científico-técnicas.

“En los últimos años hemos experimentado un aumento importante del número de empresas nacionales e internacionales que aplican la biotecnología azul en cultivos y producción de macro, microalgas y acuicultura animal en tierra para el desarrollo de sus modelos de negocio”, explica Eduardo Portillo, jefe del área de biotecnología del ITC, quien destacó el papel de BIOSOST como parte de la estrategia y del plan común de la Plataforma BIOASIS “para suplir la necesidad de disponer de una infraestructura donde desarrollar actividades de I+D+i, así como testear, escalar proyectos e investigar en sistemas de producción industrial vinculados a la biotecnología”. Además, subrayó Portillo, la experiencia del Instituto Tecnológico de Canarias en el binomio agua y energías renovables “garantiza la especificidad de los servicios que exige el sector industrial de la biotecnología azul”, asegurando así “el desarrollo de los trabajos científico-técnicos que solicitan las empresas de este sector industrial, de forma competitiva y sostenible”, concluyó.

Por su parte, Daniel Henríquez, jefe de sección de energías renovables del ITC, destaca que “el mayor avance innovador del proyecto BIOSOST es, sin duda, la incorporación de las energías renovables en los procesos industriales y tecnológicos de la biotecnología azul”. En este sentido, Henríquez indica que “los procesos necesarios para la captación, cultivo y procesado de microalgas precisan de energía para poder funcionar”. Actualmente, esta energía procede de la red eléctrica convencional de la isla de Gran Canaria, en un 92% de origen fósil con la consiguiente emisión a la atmósfera de 0,8 millones de toneladas de CO2 cada MWH de energía eléctrica generada. Sin embargo, prosiguió el jefe de sección, “con este proyecto incorporamos una microrred inteligente que posibilitará asegurar la máxima eficiencia energética en toda la actividad científico-tecnológica que se lleve a cabo”. Por lo que, concluyó Henríquez, “nuestro objetivo es que esta actuación, no solo suponga un reto innovador, sino también un ejemplo para otras instalaciones destinadas al proceso de microalgas y para cualquier proceso industrial que necesite mayor sostenibilidad ambiental y económica”.

Por su parte, el jefe de área de agua del ITC, Baltasar Peñate, se refiriere a la premisa de BIOSOST de basar todas las actuaciones y servicios en criterios de máxima sostenibilidad, economía circular y reducción de la huella de carbono, “dando especial interés a dar un servicio global e integrado por el trinomio de biotecnología, agua y energías renovables”. Asimismo, añadió, “la máxima eficiencia energética que perseguimos, pasa por la incorporación de sistemas de alta eficiencia hídrica destinados a la producción, distribución, bio-depuración y reutilización y vertido de todos los tipos de agua que se requieren” en los diferentes procesos de las empresas de cultivos marinos y en tierra, desde el acople de sistemas de bombeo, desalación e higienización sostenibles, hasta el sistema integral de reducción de vertidos salinos y de biorremediación, explica Peñate, quien justifica el desarrollo de BIOSOST en Pozo Izquierdo “precisamente por la cercanía al mar y las posibilidades que ofrece esta ubicación para las características de los diferentes proyectos”.

Y es que estos son los tres ejes básicos que sustentan BIOSOST, por un lado, aplicar la biotecnología para desarrollar actividades de I+D+i dirigidas al testeo, experimentación y extracción de rendimiento a los diferentes tipos de cultivo animal y vegetal marinos, susceptibles de producción industrial o bien para transferir la tecnología a las empresas interesadas en su explotación. Por otro, la aplicación de las energías renovables mediante sistemas de generación y producción energética industrial vinculada a la biotecnología azul, previa investigación y estudio de viabilidad técnica y económica de los modelos de explotación susceptibles de desarrollo. Y, por último, la aplicación de las tecnologías del agua, a partir de la instalación de innovadores sistemas de recolección, caracterización, laminación y con alta eficiencia para el tratamiento y filtración de los vertidos líquidos, que permitan maximizar la reutilización del agua y minimizar los contaminantes evacuados al mar, con el consiguiente beneficio medioambiental.

Asimismo, BIOSOST es un proyecto de presente, avalado por la exitosa trayectoria del Instituto Tecnológico de Canarias (ITC), donde ya están en funcionamiento buena parte de las infraestructuras planeadas y, además, la previsión es continuar con nuevas inversiones para la ampliación de los equipamientos y servicios. Estos equipamientos permitirán aprovechar al máximo las excelentes condiciones de radiación solar y viento que ofrece el entorno de Pozo Izquierdo para cultivos y acoplamiento y dotación de sistemas de energías renovables para autoconsumo inteligente. Con un modelo extrapolable no solo al conjunto de la isla de Gran Canaria, con efectos positivos en las empresas locales; sino también al ámbito regional e interregional, con la posibilidad de expandir el desarrollo tecnológico industrial a las ocho islas Canarias, la Macaronesia y África; e internacional, como punto de interés para centros de investigación y empresas de todo el planeta. Por lo que BIOSOST aspira convertirse en un área de investigación de referencia en el Archipiélago y en el Atlántico Medio.

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