“El ADN permite identificar los ejemplares más resistentes y definir mejores estrategias de conservación, en un momento en el que 1 de cada 5 especies vegetales está en peligro”

Ruth Jaén Molina es administradora del banco de ADN del Jardín Botánico Canario Viera y Clavijo-UA CSIC, de la Consejería de Medio Ambiente y Emergencias del Cabildo de Gran Canaria e investigadora del Departamento de Biodiversidad Molecular. Su trayectoria profesional ha estado muy ligada con el centro, donde comenzó con una beca en 1998. Actualmente es doctora en Biología por la Universidad de La Laguna y ocupa una plaza de interina como responsable de este departamento, que cuenta con varios laboratorios en los que custodian cerca de 22.000 muestras de especies de la flora canaria.

-¿En qué consiste su trabajo?
-Principalmente, damos respuesta a preguntas clave, a través del análisis de la información genética de las especies vegetales canarias, para ayudar a su conservación. Así, por ejemplo, cuando observamos que el número de plantas de una especie disminuye y que su población natural necesita ser reforzada, analizando su ADN podemos determinar cuáles son los ejemplares más fuertes; es decir, los que tienen mayor variabilidad genética y por lo tanto, mayor probabilidad de supervivencia, para que sean esos los que se utilicen en las repoblaciones.

-¿Cuál es la importancia del banco de ADN?
-Considero que es destacable su gran papel como catalizador del conocimiento genético de nuestra flora, favoreciendo la investigación no sólo a través de proyectos propios, sino facilitando la colaboración científica. De hecho, nos han solicitado muestras del banco de ADN desde más de 15 países repartidos por todo el mundo y hemos desarrollado proyectos conjuntamente con instituciones tan prestigiosas como la Universidad British Columbia de Vancouver (Canadá) o el Museo de Historia Natural de Londres.

-¿Cuántas muestras y especies tienen catalogadas actualmente?
-Nuestro banco de ADN cuenta con unas 22.000 muestras que representan aproximadamente el 80% de los endemismos de flora canaria. También tenemos representadas especies de otras regiones, que comparten historia vegetal con las islas Canarias, como son los otros archipiélagos macaronésicos (Azores, Madeira y Cabo Verde), y áreas del norte de África y del Mediterráneo. Todo esto gracias a una gran red de colaboradores que tenemos principalmente en Macaronesia, pero también en la Península e incluso en zonas tan alejadas como Irán.

-¿Cómo es el procedimiento de extracción del ADN?
-El material genético se puede extraer de cualquier tejido de la planta. Por una cuestión práctica, lo extraemos de las hojas, que machacamos hasta convertir en un polvo fino que mezclamos con productos químicos específicos y por centrifugación, logramos separar el ADN del resto de componentes secundarios(clorofila, proteínas o lípidos). Como el material genético es una molécula muy pequeña y, por tanto, invisible a nuestros ojos, en el laboratorio recurrimos a una especie de “tinte” que fluorece cuando lo sometemos a luz ultravioleta, para visualizar el ADN como unas bandas brillantes, cuánto más brillantes, más cantidad de ADN tenemos en el tubo dónde ha sido extraído. Según la pregunta que queramos responder por una reacción que se denomina de amplificación, “copiamos“ millones de veces una o más regiones del ADN, para poder “leer” sus bases nitrogenadas (secuenciación) y buscar diferencias o similitudes entre ellas, que nos permitirán determinar si tienen un origen evolutivo común, si se trata de especies diferentes o si han sufrido desequilibrios en su contenido genético..

-¿En qué proyectos han estado trabajando recientemente?
Uno de los últimos estudios que ha liderado nuestro Departamento, con unos resultados muy importantes para la conservación de nuestra flora, ha sido un análisis exhaustivo y detallado de la flora endémica que se distribuye en la Reserva de la Biosfera de Gran Canaria. Este estudio basado en secuencias de ADN ha permitido señalar una de las zonas de la Reserva como un santuario evolutivo, por la riqueza genética de las especies que se encuentran en ella. Esta zona se corresponde con parte del Parque Natural de Tamadaba y con Andén Verde.

Esta elevada riqueza genética detectada es muy importante, ya que implica que son especies con una mayor capacidad de adaptación, lo que les ha permitido sobrevivir a cambios adversos y amenazas como con las que van a tener que enfrentarse nuestros endemismos en un futuro próximo, por ejemplo, debido al cambio climático.

-¿Cuál es la principal amenaza a la que se enfrenta la flora endémica canaria?
-Las especies se enfrentan a una grave situación ecológica, debido a las especies invasoras, a la destrucción de sus hábitats y, en gran medida a la presión ejercida por la acción humana. Estamos poniendo en peligro a nuestra flora, aunque las especies vegetales son fundamentales para la vida en el planeta, pues nos suministran el oxígeno que respiramos, son la base de muchos medicamentos, de nuestra alimentación y, es en ellas dónde están las soluciones a problemas actuales y futuros, por ejemplo a nivel energético, de construcción sostenible, etcétera.

Falta mucha labor formativa, sensibilización y educación, empezando por los centros educativos, pero también implicándonos todos desde los investigadores y técnicos con competencia en el medio ambiente, hasta los viveros, tiendas de mascotas y por supuesto los medios de comunicación… La naturaleza no funciona como especies o ejemplares aislados sino como una compleja red interconectada, y cualquier desequilibrio en esa red puede tener consecuencias tan dramáticas como por ejemplo el enorme daño que la suelta de la culebra de California está provocando en nuestros ecosistemas, al hacer desaparecer los lagartos endémicos, dispersores de semillas de endemismos como la leña buena, y por tanto indispensables para su supervivencia.

-¿De qué nivel de peligro hablamos?
-A lo largo de la historia han existido 5 periodos de extinción masiva de especies, el último conocido provocó la desaparición de los dinosaurios. Los expertos, debido al elevado y acelerado ritmo de extinción de especies actual, consideran que nos encontramos en la Sexta Extinción Masiva, lo que significa que el hombre ha sido capaz de alcanzar niveles de destrucción superiores a los grandes cambios climáticos de las épocas glaciares, los meteoritos o el vulcanismo. Se estima que una de cada cinco especies vegetales está en peligro de extinción. Muchas van a desaparecer incluso antes de que sean descubiertas para la ciencia.

-¿Qué papel juega un banco de ADN en la conservación?
-Si equiparáramos los cromosomas a los libros y los genes a las palabras, podemos decir que cuando se extingue una especie, con ella desaparece una biblioteca completa de genes, lo que supone que desaparecen las “instrucciones” que hacen que esa especie sea irrepetible e irremplazable, con beneficios y propiedades únicas que tal vez podrían ser la cura de enfermedades, como el cáncer. Por eso, es importante custodiar la biblioteca molecular de la flora canaria, pues las colecciones de los bancos de ADN son instrumentales para refinar, comprobar o refutar las teorías existentes sobre la biodiversidad.

Aunque no podemos plantar el ADN de una tabaiba y obtener un tabaibal, si que mediante el análisis de la información contenida en el ADN podemos conocer como era nuestra flora en el pasado, entender su presente o vislumbrar su futuro, por ejemplo, determinando cómo afectaron los cambios del pasado (a nivel ambiental o por la llegada de los aborígenes a las islas) en su supervivencia, identificando cuáles son las amenazas actuales y localizando cuáles son las especies y áreas del territorio que deben ser prioritarias de conservación.

 

 

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