El secreto de las especies que conquistan el mundo está en los genes

Existen en prácticamente todo el planeta, transformándose en nuevas subespecies según el terreno al que llegan. La familia de las Malvacéas o las ‘malvas’ esconden un secreto que les ha permitido conquistar casi la totalidad del mundo y ser una de las especies más ricas que se conocen. Ese secreto está en sus genes.

El investigador del Real Jardín Botánico de Madrid y miembro del CSIC, Javier Fuertes, ha explicado el por qué de esta resistencia y esa facilidad de adaptabilidad, una garantía de vida para esta especie que puede responder la ciencia. Lo ha hecho en el marco del mes de la ciencia en las jornadas ‘Orígenes, diversidad y conservación de la Flora Canaria’, -organizadas por el Jardín Botánico «Viera y Clavijo» – Unidad Asociada de I+D+i al CSIC.

Las ‘malvas’, de la familia de las Malváceas, son “unas plantas muy diversificadas y muy extendidas en todos los ecosistemas del mundo”, con parientes como los baobabs, el algodón, el yute, o el cacao, que son distintas especies de esta macrofamilia vegetal. Que hayan logrado ser tan diversificadas y que hayan conseguido asentarse en las áreas más altas de los Andes, por ejemplo, y también en manglares demuestra que son plantas “muy adaptables” y estudiar el por qué puede responder a muchas preguntas de interés.

Como ha señalado Javier Fuertes, la investigación que ha realizado junto a su equipo ha determinado que “una característica que tienen estas ‘malvas’ es que una gran cantidad de ellas tienen lo que se llama genomas poliploides”, es decir, una “tendencia a acumular muchas copias de genes”.

El secreto de que hayan colonizado el planeta está ahí, en sus genes, en una virtud invisible a la vista y que ha abierto la ciencia. Mientras los animales, y también los seres humanos, solo tienen dos copias de esos genes, las ‘malvas’ pueden “acumular muchas de ellas, 1, 4, 6 y hasta 16”. Existe por tanto, como subraya Fuertes, “una cierta predisposición a esa alta acumulación y eso le da una buena plasticidad genética para enfrentarse con situaciones distintas y poder diversificarse”.

Esta copia de genes le permite ser especialmente flexible a las características de los espacios que colonizan “y es por eso que se cree que las plantas malváceas, y en particular de aquellas plantas que son capaces de producir genes poliploides, se han podido adaptar a muchos ecosistemas del mundo”.

También los genes albergan otra característica que permite que de un mismo origen nazcan y se desarrollen numerosas especies. “Es el conocimiento de las nuevas herramientas que tenemos para secuenciar los genomas lo que nos sirve para entender cómo han evolucionado las plantas en la flora macaronésica” porque “ahora tenemos la capacidad de secuenciar los genomas completos y ver también cuáles son los genes de cada una de las partes de las plantas” y así “podemos ver cómo se han adaptado”. En ese sentido, una de las claves descubiertas por estos científicos es cómo influye el genoma en los procesos de polinización, “vemos y podemos detectar cuáles son los genes responsables de la existencia de flores adaptadas a las aves para su polinización”, por ejemplo, o insectos, vertebrados como lagartos, entre otras fórmulas.

A través del estudio de los genes “podemos ver cómo han evolucionado las plantas a lo largo del tiempo cambiando algunas partes de ellas para tener esa capacidad de llegar a distintos tipos de polinizadores”. Una planta se diferencia de otras cuando hay especialización, y para ello “tiene que haber un aislamiento reproductivo”, fórmula para que dos grupos distintos de plantas o de organismos evolucionen cada uno por su lado, divergiendo y convirtiéndose en nuevas especies. En este sentido, los cambios en los polinizadores “especializan un linaje en un grupo de poblaciones y eso puede llevar a la especialización”.

Los genes pueden evolucionar o cambiar para adaptarse a otros polinizadores y eso es lo que va a conseguir que creen especies nuevas. “La secuenciación del genoma de ambas especies, el estudio de su desarrollo floral y la comparación de la expresión de los genes nos permiten descubrir las claves de este proceso evolutivo”.

 

 

 

 

 

 

 

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