La ciencia al rescate de la reproducción vegetal

Existen especies amenazadas por algo más que el riesgo de su hábitat, o las especies invasoras, o el cambio climático y la construcción masiva. Hay especies que tienen problemas para reproducirse y asentarse, un fallo a vista de microscopio y en los que los científicos se han puesto manos a la obra.

La investigadora del Jardín Botánico «Viera y Clavijo» – Unidad Asociada de I+D+i al CSIC,  Rosa Febles, es especialista en los diferentes sistemas sexuales y de incompatibilidad que existen en la flora, y que determinan la posibilidad de fallo o éxito reproductivo. En las recientes jornadas, organizadas por el propio Jardín Canario «Orígenes, diversidad y conservación de la Flora Canaria», enmarcas en el mes de la ciencia, celebradas en la Casa de Colón, Febles expusó sus conclusiones al respecto.

Es la comprensión de los sistemas reproductivos en una flora tan diversa, con alto grado de endemicidad y amenaza como es la flora macaronésica, donde “se revela la reproducción como uno de los pilares fundamentales para la conservación”. El vínculo entre las flores y la formación de semillas supone la supervivencia o no de las poblaciones y especies, ya que su capacidad para producir frutos-semillas es la que marca el futuro de cada una de ellas.

Ahondar y conocer más sobre el porqué unas plantas fallan y otras progresan es el objetivo principal de los proyectos MACFLOR que a través de cruces y ejemplos siembran algo de luz sobre el estado actual y perspectivas futuras de las especies amenazadas.

“Canarias tiene una alta concentración de endemismos y ecosistemas frágiles” por lo que “detectar en qué fase hay un fallo reproductivo y no se forma fruto y semilla para la nueva generación” es crucial para que la especie no desaparezca, explica Rosa Febles. Una planta puede autofecundarse con su propio polen o entre flores de la misma planta, pero lo que buscan es la xenogamia, llegar a plantas diferentes para así “generar resiliencia en la especie”. Esto está condicionado por el tipo de flor, y si existen o no “problemas de autorechazo, determinado por los genes”.

Para detectar la funcionalidad de las flores la ciencia usa varios niveles de observación, “desde la población natural, análisis micro, lupa, al microscopio óptico, electrónico y barrido”, ha detallado.

El Jardín Canario “hace todos los estudios de cruces para buscar estos fallos genéticos”, y gracias a este trabajo en la flora macaronésica existe “un nivel de conocimiento amplio”. Aún así, señala Febles, “hay un vacío en los sistemas de incompatibilidad, que son complejos” y donde hay que saber qué ver en cada sistema reproductivo y “conocer el ciclo vital de las especies para la floración y fructificación”. Solo así es posible “detectar fallos reproductivos y ayudar a las especies en peligro”.

Hay flores que han desarrollado un autorechazo, que son “difíciles de detectar”, por ser morfológicamente diferentes o morfogenéticamente iguales. “Analizar si el fallo es el ratio de morfos, en una valoración del éxito reproductivo de cada morfo, o si se trata de una sincronía entre morfos”, son algunos de los análisis del día a día de este departamento ultraespecializado, que “hace cruces manuales para confirmar la incompatibilidad, o conocer sus polinizadores. evaluar el éxito reproductivo o si las semillas tienen la cantidad de óvulos suficientes que terminar en semillas”, entre otras opciones.

Diferentes sistemas de reproducción

La naturaleza es tan rica en colores como en sistemas, con reproducción en la misma planta o en plantas diferentes, o incluso con dos sexos en plantas diferentes. Uno de estos complejos sistemas de reproducción es la dioecia (plantas con flores unisexuales en las que las femeninas y las masculinas se encuentran dispuestas sobre distintos individuos o pies de planta) como es el caso de la palmera canaria que se aprovecha del viento para su polinización, o el laurel laurus novocanariensis que lo hace a través de los insectos.

Rosa Fables ha recorrido en las jornadas ‘Orígenes, diversidad y conservación de la Flora Canaria’ a través de ejemplos de diferentes sistemas de reproducción, desde el Rosadillo de Don Juan, el Dendriopotrium pulidoi o la Euphorbia regis jubae.

Además, algunas no son lo que parecen, como es el caso del Tajinaste azul con flores hermafroditas y algunos solo femeninos, mientras el Hediondo de las medianías de la isla son plantas femeninas, aunque algunas aparentemente parecen hermafroditas.

La Argyranthemum, por ejemplo, es uno de esos casos críticos de peligro extinción extremo con “un numero de efectivos muy bajo y un ejemplo de ginomonoecia (presencia de flores tanto femeninas como hermafroditas)” que complica su supervivencia por una dificultad genética que la convierte en excepcional y más especialmente, en una especie que proteger.

 

 

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