La hibridación “es chapucera”

Las particularidades de la flora de Canarias pueden deberse a procesos de hibridación con características propias de las islas océanicas, según explicó Gonzalo Nieto Feliner, profesor de investigación del CSIC en el Real Jardín Botánico de Madrid, con una dilatada trayectoria en el estudio de estos fenómenos, durante las jornadas de divulgación científica “Orígenes, diversidad y conservación de la Flora Canaria”, organizadas por el Jardín Botánico «Viera y Clavijo» – Unidad Asociada de I+D+i al CSIC, en el año de su 70º aniversario, celebrada en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria.

La hibridación natural es un fenómeno “que hoy sabemos es frecuente en el mundo vivo, pero que puede tener distintas consecuencias”, señaló Nieto. Y citó como ejemplos la mitología, la propia cultura del cómic o el cine fantástico, que se han valido de criaturas que en realidad son mezclas de animales existentes. Por ejemplo, hombres con cabeza de toro o la quimera, que era un monstruo que tenía el cuerpo frontal de un león, la parte trasera de una cabra y la cola de una serpiente.

Estas analogías tienen mucho que ver con la hibridación, que se dice que es “chapucera” porque utiliza lo que tiene a su disposición, pero sometida después a “un test muy estricto”, que es el de la selección natural. Estos cruces entre individuos de especies distintas pueden jugar un papel constructivo, generando nueva diversidad.

Debe tenerse en cuenta que “una mayoría de los híbridos no son viables o fértiles”, pero algunos de estos genotipos sí pueden ser viables y fértiles y ser más favorables en algún nicho determinado y por ello ser seleccionados positivamente frente a otros genotipos.

En las plantas, los casos mejor documentados pueden ser los girasoles de Estados Unidos, donde se tiene constancia de tres especies híbridas, especies nuevas que se originan a partir de las mismas dos especies progenitoras, pero en distintos tiempos y lugares. Por ello, hay suficientes evidencias para considerar que la hibridación natural es responsable de “la gran diversidad que hoy se conoce de la flora canaria”. Se sabe que las barreras reproductivas entre especies son especialmente débiles en islas oceánicas y el sentido de esto puede ser que en estas islas “ofrecen una diversidad de hábitats en un tamaño muy pequeño y esto puede funcionar como un campo de prueba para testar esos genotipos híbridos”.

Pero existe una paradoja en Canarias y es que la aparente monofilia que sugiere que ha habido una sola introducción de cada uno de los principales grupos de plantas “convive con el hecho de que hay algunas poblaciones con una diversidad genética alta”. Gonzalo Nieto recordó la explicación de esto que se dio a principio de los años 2000, con la teoría de los Surfing Syngameons, que establece que introducciones múltiples en distintos momentos del tiempo entre las islas, desde el continente a las islas o dentro de una misma isla seguidas de flujo génico entre esas distintas introducciones puede aumentar la diversidad genética y al mismo tiempo enmascarar como para que pueda interpretarse como una introducción única.

De esta manera, expresó que la biología evolutiva “persigue desde hace décadas -muy activamente durante la última- esclarecer cuáles de las hibridaciones han contribuido a la diversidad actual y específicamente a la adaptación y generación de nuevas especies como alternativa a la especiación considerada como más común». Por ello, consideró relevante comprender exactamente cómo, cuándo y por qué la hibridación ha facilitado la diversidad y adaptación, algo que “no es trivial” y cuyo estudio plantea retos “difíciles y diversos”.

 

 

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