Energías renovables en Canarias: ¿hasta dónde podemos llegar? y ¿por qué pagar más por la electricidad si es más barato producir con renovables?

 

Tradicionalmente los recursos energéticos utilizados en Canarias han sido renovables. No es hasta el siglo XIX cuando se introducen los combustibles fósiles en las islas, siendo el carbón el primero en llegar a través de sus puertos. A lo largo de los siglos el sistema energético en Canarias se ha caracterizado por un aumento paulatino de la dependencia energética, a la vez que las energías renovables pierden peso en la balanza energética. 

Esta dependencia energética del petróleo se sitúa en la actualidad en un 98%. Sin embargo, los recursos renovables en Canarias son abundantes, especialmente la energía solar y del viento. Estudios del potencial eólico realizados por la autora muestran que la producción eólica potencial es mayor que la demanda eléctrica en 2010 en todas las islas excepto en las dos islas capitalinas: Gran Canaria y Tenerife. Si se consideran los resultados regionales, la producción eólica potencial prácticamente dobla la demanda eléctrica de 2010. Por lo tanto, si las islas se pudiesen interconectar por cable submarino, la producción eólica podría ser mayor, en términos anuales, que la demanda eléctrica regional. En todo caso, para poder explotar este potencial en su totalidad se tendría también que poner en marcha otras medidas como sistemas de almacenamiento.

La pregunta relevante ahora es la siguiente: existe potencial eólico en abundancia, pero ¿a qué precio? Los resultados de la evaluación económica muestran que, en las mejores ubicaciones, los costes oscilan entre 2,6 c€/kWh y 4 c€/kWh. Si se toma como dato de referencia el consumo energético anual de las islas, que es de unos 9000 GWh, el coste marginal sería de 5,5 c€/kWh, para lo que habría que instalar 2700 MW de energía eólica. Hay que resaltar, no obstante, que este sería el coste sólo de la energía eólica, sin tener en cuenta otro tipo de medidas como sistemas de almacenamiento, refuerzos de red eléctrica, etc.

Un análisis similar se ha llevado a cabo con la energía solar fotovoltaica integrada en cubiertas de edificios. Los resultados muestran que la energía solar fotovoltaica, por sí sola, podría cubrir la demanda eléctrica de cada isla en Canarias. Nuevamente la misma pregunta que con la energía eólica, nos la hemos de hacer con la energía solar fotovoltaica: ¿es competitiva? Los resultados de la evaluación económica muestra que los costes oscilan entre 9 c€/kWh y 11 c€/kWh.

Si volvemos a tomar como dato de referencia el consumo energético anual de las islas, 9000 GWh, el coste marginal sería de 11 c€/kWh, para lo que habría que instalar unos 5700 MW de energía solar fotovoltaica. Al igual que en el caso de la energía eólica, hay que resaltar que este sería el coste sólo de la energía solar fotovoltaica, sin tener en cuenta otro tipo de medidas como sistemas de almacenamiento, etc, que pudieran ser necesarias para aumentar la contribución de las energías renovables.

Otra pregunta relevante es: ¿se puede entonces cubrir el 100% de la demanda eléctrica de Canarias con renovables? La naturaleza del sistema eléctrico canario, islas no interconectadas y redes débiles, limitan la integración de renovables en las redes insulares. Para incrementar la contribución de renovables en las redes eléctricas insulares es necesario llevar a cabo actuaciones como gestión de la demanda y sistemas de almacenamiento.

Algunas medidas de gestión de la demanda ya se están llevando a cabo en las Islas, pero son necesarias más medidas de gestión de la demanda tanto en el sector industrial, como en el residencial como en el de servicios para poder aplanar la curva de carga. Algunos sistemas de almacenamiento también se están impulsando en las islas, el ejemplo de la isla de El Hierro con una central hidro-eólica capaz de proveer el 85% de su demanda eléctrica, es un claro exponente. El almacenamiento en forma de agua, con centrales de bombeo, es uno de los sistemas de almacenamiento que más se está impulsando en Canarias. Aunque también se impulsan otros sistemas novedosos de almacenamiento, como es el almacenamiento en baterías de 1 MW. Estas medidas permitirán aumentar la contribución de energías renovables no gestionables, como la energía eólica y solar fotovoltaica, en las redes eléctricas insulares, que muestran un gran potencial en las islas, que no es completamente explotable teniendo en cuenta los condicionantes del sistema eléctrico actual.
La siguiente pregunta relevante es: ¿cuál es el coste del sistema actual de generación eléctrica? El coste del sistema de generación actual, basado un 94% en petróleo, fue en 2011 de 20 c€/kWh (mientras que en la Península ese coste fue de 6 c€/kWh). Como vemos, un coste significativamente mayor que el de producción en Península y significativamente mayor que el de generación con renovables. Esto significó que, el coste extra de generación en 2011 en Canarias ascendió a más de 1000 millones de euros (a efectos comparativos, el presupuesto del Gobierno de Canarias en 2011 fue algo más de 6500 millones de euros); para 2012 se espera que este coste se incremente aún más. Este coste reconocido, como en todos los sistemas extrapeninsulares, supone el pago del extracoste a la empresa de generación de electricidad que, en el caso de Canarias, es ENDESA. Esto significa un pago de unos 3 millones de euros diarios a ENDESA por mantener su sistema de generación basado en el petróleo en Canarias.

La última pregunta relevante, y que dejaré abierta para que la respondan los lectores, es: si resulta económicamente más rentable, ¿por qué entonces no se produce con energías renovables en lugar de con petróleo? Que además hay importar en buques hasta Canarias, con el riesgo geopolítico que ello añade, cuando las energías renovables, además de un menor coste, suponen una mayor contribución a la creación de empleo (con un 30% de paro en Canarias, éste es un aspecto nada despreciable), menor contaminación, mayor autonomía y podrían situar a Canarias como referente mundial de desarrollo sostenible, con los beneficios que esto reportaría para el sector turístico. Entonces, ¿por qué no?

Julieta Schallenberg

Profesora ULPGC

 

 

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