«NEXTGENDEM será una herramienta muy útil»

Isabel Saro Hernández está convencida de que, en un futuro cercano, el sistema NEXTGENDEM acabará siendo una herramienta implementada en la rutina de los técnicos de gestión ambiental. Es bióloga del Departamento de Banco de Datos y Especies Amenazadas del Jardín Botánico Viera y Clavijo y su función en el proyecto ha sido gestionar las capas de información ambiental del territorio de la isla de Gran Canaria.

Siempre ha trabajado en estudios de la conservación genética de especies vegetales, especializándose en endemismos canarios o especies de interés para el archipiélago. En la actualidad, colabora junto con el resto del equipo de trabajo de NEXTGENDEM, en el aprovechamiento de la información ambiental georreferenciada y su combinación con la información molecular, con el fin de ampliar el conocimiento sobre los patrones evolutivos de la flora endémica de Canarias y sus preferencias ecológicas.


¿Cuándo llegaste al proyecto NEXTGENDEM y cuál es tu función dentro de él?
-Llegué con el proyecto ya empezado, hace un año y medio. Mi función es implementar una serie de capas temáticas que ha generado la empresa Agresta caracterizando toda la información ambiental del territorio insular de la isla de Gran Canaria a partir de fuentes de información cartográfica generada por GRAFCAN, Centro Nacional de Información Geográfica (CNIG), Instituto Geológico y Minero de España (IGME), datos satélite en abierto, etc. Luego, se utilizan esas capas para cruzarlas con la distribución espacial de los endemismos de la isla de Gran Canaria obtenida a partir de repositorios como BIOTA, para inferir en cuestiones cómo cuáles son las variables ambientales predominantes a lo largo de esa distribución espacial: qué tipo de composición florística alberga como vegetación acompañante las poblaciones donde se localizan estos endemismos, o qué tipo de clima puede haber en estas regiones, qué tipo de sustratos geológicos, etc


Toda esta información ambiental ha sido caracterizada en cartografía con un mismo formato de celdas de 500 por 500 metros donde se reúne esta información ambiental. Luego cruzamos toda esta caracterización ambiental con la distribución de las especies para extraer información de cara a su gestión, para poder caracterizar mejor el ambiente donde viven o predecir qué otros lugares podrían ser propicios para futuras repoblaciones o aplicaciones de conservación in situ.


Todas estas capas que se han generado se incorporarán al sistema de NEXTGENDEM, que compilará toda la información de distinto carácter (biótico y abiótico), unido a información sobre la diversidad filogenética que alberga cada una de estas celdas de 500 por 500 a lo largo del territorio insular. Permitiendo así, analizar conjuntamente la diversidad ambiental, florística, y evolutiva a lo largo del territorio.

Toda esta información, ¿está incluida en el proyecto para que sirva de consulta a los gestores, a los biólogos, a los estudiantes…?

-Puede tener distintas finalidades. Un investigador, un biólogo quizás quiera extraer información de una zona del territorio insular y vincularla a la composición florística y diversidad evolutiva que existe en esa zona para analizar los patrones subyacentes. Por lo tanto, puede tener un carácter de análisis científico, aunque también para el gestor tiene cierto interés porque puede utilizarla de la misma manera para explorar y extraer información territorial enfocada a actuaciones que están desarrollando en campo. Al estar manejando un sistema de información geográfica, se pueden hacer consultas seleccionando determinadas propiedades del territorio como ciertas cotas de altitud, o regiones con un clima en concreto donde se quieren desarrollar acciones específicas. Se pueden consultar esas zonas del territorio que interesen por cualquier motivo. De esta manera, la toma de decisiones será más efectiva.


Y la información obtenida en los trabajos de campo de NEXTGENDEM, ¿también se ha incluido en estas capas dentro del sistema?

-Son distintos objetivos que aborda el proyecto. La parte genética se ha nutrido de todo ese muestreo espacial de la biodiversidad en el campo y ha obtenido información sobre las filogenias y la diversidad filogenética que alberga cada una de esas celdas. Se ha generado una capa, igual que para las variables abióticas, donde cada celda de 500×500 tiene un índice de diversidad filogenética en función de los taxones presentes en dichas celdas. Este objetivo es el perseguido por el Departamento de Biología Molecular del JBVC. En nuestro caso, nos hemos ocupado principalmente de las capas abióticas para la caracterización ambiental, elaboradas mediante trabajo de gabinete a partir de los recursos cartográficos disponibles, más que a partir de la información de campo.


Sé que todavía queda tiempo para llegar a una conclusión, pero, ¿han sido capaces de ver algo novedoso a la hora de unificar todos estos datos?

-Todavía no, la fase de análisis comenzará próximamente. Actualmente, los esfuerzos sobre todo están centrados en completar todas las capas bióticas y abióticas, porque, por ejemplo, elaborar la capa de diversidad filogenética lleva muchísimo tiempo y un trabajo de análisis molecular previo importante. La parte ambiental se ha culminado ya y las capas están disponibles. Ahora falta aunarlo todo en la aplicación web que se está generando para NEXTGENDEM. Está todo en fase de prueba y no se ha pasado a la fase de aplicación de todos esos datos. Se han hecho algunas pinceladas como pequeñas experiencias preliminares, pero no se ha pasado a explotarlo en su máxima potencialidad.


De acuerdo, ¿y con qué otras dificultades te has encontrado a la hora de preparar todo esto?

-Quizás una de las dificultades ha sido tomar la escala de 500×500 para algunas especies que tienen una distribución muy restringida. No es la resolución más apropiada para el análisis de estas poblaciones, pero se ha elegido esta para que fuera compatible con el formato que utiliza el BIOTA para los datos corológicos de las especies. Pero en general, para hacer análisis a grandes escalas,a nivel insular, por ejemplo, es de gran utilidad poder aunar tanta información de distinta índole.


-El ITC está haciendo grandes esfuerzos por entender las necesidades de ustedes, los biólogos, y crear un sistema que sea útil y fácil de usar. ¿Cómo ha funcionado esta idiosincrasia entre ambos departamentos y personas con conocimientos tan distincos?
-Ha habido bastantes conversaciones y un continuo feedback en las reflexiones. Hay muy buena predisposición para colaborar y para adaptarnos entre disciplinas. Digamos que nosotros, los biólogos, pedimos ‘la carta de los Reyes Magos’ y ellos lo traducen en algo tangible desde el punto de vista informático, en un sistema que pueda ser utilizado por diferentes tipos de usuarios.


-Por último, ¿qué es lo que te gustaría que ocurriera con el sistema una vez que se hiciera público?
-Cuando surgió BIOTA hace varios años nos parecía una herramienta un poco árida para extraer información, pero con los años se ha ido puliendo y hoy en día, está súper integrada en la rutina de cualquier técnico o profesional que maneje datos sobre biodiversidad. Es verdad que es un reflejo del estado de conocimiento actual y se va mejorando a medida que se prospectan mejor todas las zonas de la isla, pero hoy en día es una herramienta muy bien implementada. Creo que con NEXTGENDEM pasará lo mismo. Cuando esté en abierto, se irá puliendo con el uso y se irá perfeccionando en base a las futuras aplicaciones que tendrá. Pero estoy convencida que será una herramienta muy útil, porque tienes en un mismo sistema mucha información que de otra manera tienes que extraer de distintas fuentes. En este caso, lo tienes todo en una misma plataforma y realmente ayuda a la hora de poder generar o diseñar actuaciones sobre el campo porque enriquece o fundamenta la toma de decisiones. Yo creo que sí que será una herramienta con bastante funcionalidad para los técnicos de cara a la gestión de especies.

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